¿Es posible no enamorarse de Katharine Hepburn una vez descubierto su paso a través de instantes detenidos en la magia del celuloide? La belleza de esta eterna diva de Hollywood tiene algo que sobrepasa la pantalla, el significado de una era de glamour contenido en su figura, la mirada que evoca una burlona provocación o el desinterés absoluto hacia lo que no es espléndido y por lo tanto antinatural a la esencia de una estrella de la historia cinematográfica. Tal vez le bastaba la hermosura para cautivar, sin embargo las crónicas de la época relatan que tuvo personalidad de sobra, en un tiempo donde por ser mujer ya era difícil ser persona; y ante estos atributos sobresalen por mucho el oficio y el talento de una actriz demostrado en más de una treintena de películas y obras de teatro. La máxima ganadora de Oscares en la historia (4 en total, que nunca recogió), pero superando las estatuillas, los elogios y los premios queda el acervo ...
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